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Collbató Negre inicia su etapa de interrogatorios con Javier Hernández Velázquez, como suele decir por su tierra, es un “tipo” encantador, con una mirada penetrante en la que notas que te va analizando mientras habla contigo, pero cargado de simpática ironía y de un sentido del humor muy característico. En definitiva una persona digna de tenerlo entre tus amigos.

A Javier Hernández le sometimos, como es debido, a nuestro interrogatorio, pregunta tanto en el plano de escritor como otras algo más personales para poder profundizar y conocerlo mejor. Preguntas escuetas, pero con respuestas tan amplias que hemos tenido que vernos obligados a hacer un poco de recortes, eso que ahora está tan de moda. Aún así hemos decidido no extractar demasiado y ofrecérselas casi en su totalidad, ya que la entrevista fue tan interesante que nos hubiéramos quedado horas escuchándolo..

Si tienen oportunidad, conózcanlo.  Como escritor y como persona, merece la pena.

Javier Hernández nació en Tenerife, un martes 13 de 1968. Es abogado y funcionario de carrera en la Administración Loca.

Sus obras son: Factotum (2005), la Identidad fragmentada (2007), El Fondo de los charcos (Finalista del Premio Benito Pérez Armas 2009), la colección de quince relatos Los días prometidos a la muerte (Programa Canarias Lee 2012), la novela El sueño de Goslar (Programa Santa Cruz Ciudad leída 2013 y Red d Biblioteca) y por último Un camino a través del infierno, editada por M.A.R. Editor, fue Finalista y Mención Especial del jurado del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2013.

Pero, Collbató Negre, que conoce la brillante trayectoria literaria de Javier, quiere adentrarse algo más en su vida, tanto en la de escritor, como en la personal.

Hola Javier, si nos permites, cuéntanos algo de ti. ¿Quién eres?:

Yo soy un tipo que intenta pasárselo bien…, cuando era pequeño iba al colegio a pasármelo bien. Fui a la facultad a hacer periodismo pero no había periodismo en Canarias, y haciendo caso a mi madre que me dijo: «búsquese usted una carrera que tenga salida y aquí», y claro… uno…, con 18 años, piensa ¿dónde hay más chicas? Me dije: en derecho y económicas; pues me metí en derecho.  (ríe y continúa)
Allí me lo pasé bien, y ahora estoy escribiendo, yo creo que casualmente. Yo prácticamente nací en un cine, y el cine y la literatura forman parte de mi vida. Yo llegué a la literatura con cómics y luego di el salto a la leer literatura con mayúsculas. Y termine escribiendo… (Hace una pausa y reflexiona), pues ni idea. “Fartotum”, empecé a escribir sobre cosas que me repudiaban y que no leía en los periódicos y, cuando me di cuenta, tenía escritas trescientas páginas. Me comentó un amigo «déjamelo, que se lo paso a una editorial… » Y…, hasta aquí hemos llegado.
Cuando me deje de divertir, me pondré a pintar…, por ejemplo. (Intenta aguantar la sonrisa pero no lo logra y termina riendo)

¿Qué es para ti la novela negra?

Para mi la novela negra es igual a critica social. Ahora estamos en una situación de crisis y la crisis demanda crítica social. Lo que lees en las novelas no lo vas a poder leer en los periódicos.  Eso mismo fue lo que hicieron los grandes, Juan Madrid, Montalbán…, ellos no podían decir en sus periódicos lo que estaban pasando. Por lo tanto, hacían una novela y lo decían…, Y a mi que me registren. Es novela y…, cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.

Tienes varias obras escritas, incluso has sido finalista en algún premio, pero solo has editado una obra. ¿A qué se debe?

Bueno, yo el año pasado con “El sueño de Goslar” ya di ese salto. Hice una especie de tourner, estuve en Madrid y Barcelona y me moví, para darme a conocer y que las capitales de la novela negra tuvieran mi novela. Aquí…, ha sido el premio el que me ha permitido dar el salto, si no…, aún estaría…, yo que sé donde. Yo tomé una decisión el año pasado, en las presentaciones de las islas el año pasado. Con “El sueño de Gorlan” tenia claro que había llegado al final de una etapa en cuanto a que no iba a trabajar más con el personaje Carles Pedregal, el Policía Nacional, que no era el personaje central, pero salía en mis cuatro novelas. Quería dar el salto, aunque tuviese que esperar tres o cuatro años. Además estábamos en medio de una crisis editorial y de ventas. Se que no era el mejor momento para dar el salto, pero…, creí que era mi momento.

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Tu obra “Un camino a través del infierno” ¿Puede que sea el trampolín a que apuesten por ti la editoriales nacionales?

A mi no me gustan crearme muchas expectativas, me gusta tener los pies en el suelo. Mi objetivo es que la gente me lea. El vender novelas es el objetivo de la editorial.
A partir de ahora, no te voy a engañar, me encantaría que viniese una editorial y me firmase para tres novelas…  (riendo continúa la frase) En ese punto soy sobornable.

¿Escribes solo literatura de género negro o has escrito otras cosas?

Yo escribía poesía hasta que me casé. Cuando me casé me lo prohibieron.
En Tenerife, me llaman “el Rey del PulPop”. Comentan que lo que yo escribo no es exactamente novela negra o lo que se entiende por novela negra. Quizá la más negra sea ésta pero no me gustan las etiquetas. Mira, por ejemplo, Víctor del Árbol es un escritor con mayúsculas, pero no es un escritor de novela negra. Mariano Gambín dio el salto con Roca Editorial con “Ira Dei” y tampoco es novela negra.

Sabemos que es una pregunta tópica, pero: ¿Cuáles son tus autores de novela negra preferidos? ¿Tienes algún referente?

Mira yo…, un comentario que me hizo un analista en las islas, Eduardo García Rojas (que para mi es un referente), fue que la novela tenia un componente muy Hammett, tipo “La llave de cristal”, y que el final de la novela, el personaje de Mat, se va ensombreciendo y que encuentra unos hilos muy cercanos a los personajes de Chandler.

Dicho todo esto, yo le doy un corte de mangas… y para mí…, y en la segunda entrega de Mat, sí se va a ver muy claro, para mí, Ross Macdonal es mi referente. Además, mi actor favorito, que es Paul Newman, versionó dos novelas de Macdonal con el personaje de Lew Archer, aunque se acabó llamando Harper.

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Al otro lado del charco, son muchos los buenos escritores, Alexis Ravelo, Santiago Gil, Víctor Álamo, etcétera, a los que te has sumado. ¿Existe algo especial en las islas?

En los años 70 hubo, en lo que fue llamado el “boom de los 70”, hubieron muchos escritores y que tomaron dos decisiones, unos se quedaron en las islas y otros dieron el salto, pero no para vivir de la literatura, sino para ganarse la vida en la península, y tres de los que dieron en salto se convirtieron en referente: Juan Cruz, uno de los primeros en subirse al carro del Grupo Prisa, Juancho de Armas Marcelo, que por cierto, fue el que me presentó mi novela esta semana en Madrid, y Fernando Delgado, que llegó a ganar el premio Nadal.   Algo pasaba, pero a partir de ahí, hubo como una travesía en el desierto donde, quizá la figura más relevante fuera Víctor Álamo, un poco siguiendo la línea de la literatura de los territorios míticos. Pero algo está pasando, sobre todo como el que vamos a etiquetar como novela negra, Canarias son 7 pedazos de tierra rodeados de agua. La única diferencia con Sicilia, es que aún no han empezado los tiros. Con lo cual, eso es campo abonado para ese tipo de género. Y fíjate, tienes a Pepe Correa (se refiere a José Luís Correa), que a partir de ganar del Premio Benito Pérez Armas fue cuando dio el salto al agua.

También otros tantos han dado ese salto como dices, Alexis Ravelo, Mariano Gambín, Carlos Álvarez, que además ha montado una pequeña editorial que se llama “Una hora menos”. Otro al que adoro y que, para mí, no hace novela negra, y al que yo llamo el “Dickens insular”, es Antonio Lozano, un caballero y excelente persona.

Si ciertamente, algo está pasando. Algunos analistas han dicho que en Bilbao y Canarias se están moviendo cosas y que se está haciendo un tipo de literatura diferente a la que se hace en Madrid y Barcelona.

Cuéntanos algo de tu detective Mat Fernández. ¿Nace en esa obra? ¿Seguirá en otras?

Mat Fernández nace cuando un editor canario me llama y me dice: «voy a hace una antología de la nueva generación de escritores canarios», en la que estaban varios de los que me has nombrado antes.

El secreto mejor guardado tienen las islas, en este momento, literariamente hablando, aunque no hace novela negra, es Santiago Gil. Yo creo que le día que España lo descubra, se llevará una gran sorpresa.

A Mat Fernández lo cree en un cuento que se llamaba “Los ojos de Henry Fonda”, un cuento de unas treinta páginas, pero terminé el cuento y me dije.., (se piensa la frase, pero aún así la suelta)  «¡Coño! Mat, eres el puto amo. Me gustas, Me gustas Mat». Y me gusta, porque…, mira, todos tenemos sueños, todos tenemos ideales, y todo eso es muy bonito, pero con los sueños, con los ideales…, con todo eso no cambias el mundo. Lo que cambia el mundo es la acción, sin acción no hay cambios. Y yo…, no puedo hacer lo que hace Mat Fernández, porque yo tengo una familia y…, tengo muchas cosas que podría perder. El sistema te inocula un poco el miedo, y negocias con tu miedo para que tú cedas derechos y libertades a cambio de libertad. Yo, como decía Macdonal, al día tengo ganas de matar, por lo menos, a todo el grupo de gobierno, y  a algunos de la oposición, pero no puedo; Mat Fernández sí.  Mira, en el cuento, Mat, ha matado hasta a su mujer.

Háblanos de tu última novela “UN CAMINO A TRAVÉS DEL INFIERNO” ¿Qué nos puedes contar?

La novela, es para Mat, todo lo que el creía que había sucedido, pero se empieza a dar cuenta de que es posible que todo se a mentira. El asunto es: ¿Qué tiene que perder él?, y las personas que no tienen nada que perder son las peligrosas, porque están dispuesta a llegar hasta el final y lo peligros de él, es que va a llegar hasta el final, y lo que ni siquiera llega a ser doliente es que le da lo mismo si la verdad es jodida. Le da lo mismo, pero quiere saber la verdad. Una vez que termina “El camino a través del infierno” dice: «En mala hora. No quería saber esto. Mejor no haber comenzado».

UN CAMINO A TRAVES DEL INFIERNOLas obras de Javier Hernández hablan por si solas, pero COLLBATÓ NEGRE quiere conocer lo más intimo de Javier Hernández. ¿Nos dejas radiografiarte?

Sí, claro. Como no. Sí, si.

¿Qué te inspira para escribir?

Mira, cuando empiezo a escribir, me surge una idea. A partir de ahí, no tengo ni idea de la trama. Dejo que los personajes me sorprendan y me guíen.

¿Tienes algún ritual?

No. No tengo ninguna hora especial para escribir. Todos los días escribo. Sin ningún ritual.

¿Algún lugar especial para escribir?

Puedo hacerlo en cualquier lugar. Tengo dos hijos gemelos de ocho amos (un niño y una niña) y tienen un montón de actividades extraescolares, baloncesto, piano, etc., así que puedo escribir en cualquier momento y lugar. A veces cuando salgo del Ayuntamiento, y como falta una hora para que salgan los niños del colegio, aprovecho y abro el ordenador y me pongo a escribir. Incluso por la noche, si me despierto, tomo notas. Tengo en la mesita de noche papel y lápiz. Me ha ocurrido que me ha venido una idea y me he dicho: “Esta es la clave”. Me levanto y la apunto.

¿Bebes algo mientras escribes?

La bebida siempre la he utilizado como un medio para un fin, no como un fin en si mismo. Yo tengo una frase de mi abuelo, que fue con quien me crié, me decía: “¿Usted a dónde va caballero? ¿Va a salir? ¿Se dedica a la bebida o se dedica a las mujeres? Mi consejo es: Se tome una copa y se dedique a las mujeres. Eso sí, a las dos de la mañana para casa, a partir de esa hora no va a encontrar nada bueno.”

¿Qué cosas te hacen reír?

Hay pocas cosas que me hagan reír. Creo que ahora no hay nada que nos haga reír.

¿Practicas algún deporte?

Juego al Pádel y me gusta el Espining. Dejé de hacer fútbol porque vi riesgo de lesiones. Bueno, y por supuesto hago “sillón-ball”.

¿Dónde irías de vacaciones?

Yo a ustedes los mandaría de vacaciones a Tenerife, para que vieran el tema de Sicilia con las Canarias (se ríe).  Para mí, hay dos ciudades maravillosas Manhattan y París, las dos produjeron hicieron un influjo muy fuerte sobre mí.

¿Dónde no irías?

No iría a países donde hay miseria. Las vacaciones son momentos para olvidarte de todo, no para pasar penas.

¿Qué te saca de tus casillas?

Que esté Diego López jugando de titular.

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza al levantarte por la mañana?

Creo mucho en los biorritmos. Me despierto cantando y hablo conmigo mismo en el espejo. Lo primero que me viene a la mente por la mañana es disfrutar de la vida.

¿Algún vicio inconfesable?

No tengo ninguno que sea inconfesable. Tengo todos los que puede tener cualquier persona normal.

¿Qué es lo que no soportas de los demás?

Suelo ser una persona muy tolerante. No hay nada en especial. Pero cuando alguien no me cae bien, no busco confrontaciones innecesarias. No gasto energía. Si tuviera que decir algo concreto, diría que no degustan que me mientan.

¿Y…, de ti mismo?

(Parece buscar algo en particular, pero parece no encontrarlo).

Hay gente que opina de mí que soy muy “echao palante”. Que a veces tengo ciertas actitudes prepotentes. Pero yo de mí, no te sabría decir. Prefiero que lo digan los demás.

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Y para terminar:

¿Carne o pescado?

Tengo el colesterol un poco alto y la doctora me aconseja Omega 3, además de pequeño me atiborraron de pescado, pero aún así…, estoy por el pescado.

Si la pregunta tenía doble intención, como todos los días pescado. (Se troncha de risa)

¿Mar o montaña?

En las islas tengo las dos cosas. He sido más de mar. No me imagino la vida sin el mar.

¿Invierno o verano?

Me gustaba algo que hemos perdido. Me encantaban las estaciones. Ahora casi no las noto.

Música preferida:

Para mí hay dos hombres poliédricos, Luis Eduardo Aute y el otro Bob Dylan.

Obra favorita:

Cualquiera de Ross Macdonal

Película favorita:

El Busca vidas de Paul Newman

Gracias Javier.

 

SUS FRASES:

*  Yo prácticamente nací en un cine. El cine y la literatura forman parte de mi vida.

*  Canarias son 7 pedazos de tierra rodeados de agua. La única diferencia con Sicilia, es que aún no han empezado los tiros.



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